Dicen que las mates no gustan a todos… pero claro, ¡eso es porque no las han hecho con aspitos o chocolatinas!
En las aulas de Infantil, los números se viven, se tocan y hasta se saborean. En nuestro colegio en Ciudad Lineal, aprender matemáticas en Infantil es mucho más que resolver operaciones: es experimentar, jugar y disfrutar mientras se construye el pensamiento lógico.
Las matemáticas, un juego delicioso
En esta clase, sumar y restar se ha convertido en un juego lleno de sabor. Las regletas ayudan, los números cobran vida y la motivación llega en forma de chocolate.
Y es que, cuando el aprendizaje pasa por las manos y en este caso también por el gusto, se vuelve significativo. Aprender matemáticas en Infantil de esta manera permite que los alumnos comprendan los conceptos desde la experiencia, no desde la memorización.
La motivación que se saborea
Nuestra profesora Paloma, con más de 30 años de experiencia en el aula, lo tiene claro:
“No hay nada mejor que trabajar con comida. Todos quieren participar”.
El aprendizaje se transforma así en una experiencia emocional y sensorial. Y eso, en las primeras etapas, es fundamental. Las emociones positivas ayudan a fijar el conocimiento, por eso en nuestro colegio cuidamos tanto la forma en la que los niños aprenden.
Aprender matemáticas en Infantil jugando y descubriendo
En nuestras aulas, aprender matemáticas en Infantil no se limita a los números. Se trata de aprender a razonar, a observar y a encontrar patrones en todo lo que les rodea. Las actividades manipulativas como las de esta clase, despiertan la curiosidad.
A través del juego, los niños descubren que las matemáticas están en todas partes: en los juguetes que comparten, en las piezas que encajan o en las filas que forman. De esta manera, aprenden sin darse cuenta, motivados por la dinámica y por la emoción de participar.
Aprender con ilusión, creatividad y participación
Nuestro equipo docente busca constantemente maneras innovadoras de acercar los contenidos a los niños, combinando creatividad, materiales cotidianos y muchas ganas de disfrutar del proceso.
Aprender matemáticas en Infantil con este enfoque no solo mejora la comprensión, sino que también fortalece la autoestima. Los niños se sienten capaces, participan, se implican y celebran sus logros con entusiasmo.
En definitiva, lo que marca la diferencia no son las chocolatinas, sino la manera de enseñar: con ilusión, con cercanía y con la convicción de que aprender puede ser tan bonito como jugar.
Así aprendemos en el Colegio Santa María del Carmen: con ilusión, creatividad… ¡y algún que otro mordisco de motivación!


